
Llegas en el ocaso abrazado de la luna,
ardes en llamas casi invisibles,
te empapas en un río de sensibilidades,
enganchas mi vuelo en tu cabello,
me elevas, me llenas, me inventas...
regresamos sigilosamente en un día sin sol.
Vamos, acércate, deja los tabús atrás,
ve poco a poco hacia mí como todo un conquistador,
coquetéame con tus labios llenos de llamas,
incítame con cada mirada a partir el día en dos,
sujétame fuerte y si es preciso atrápame en tus brazos,
rapta mi alma, lo que soy y lo que fui,
improvisa cada momento juntos,
y cuando el tiempo nos alcance en sus campanadas…
¡DÉJEMOS QUE PASE!



"...Y así llegaste tu, devolviéndome la fe,
sin poemas y sin flores,
con defectos con errores,
pero en pie..."

