
Se abre como aquel mar tentador que probé alguna vez,
rayones en la mirada de cristal frágil que nunca se quiebra,
ya no hay miradas, ni suspiros ,ni palabras, mucho menos alientos,
solo existen alientos y caminos sin ningún destino,
en el alba un alma nocturna que sueña despierta
y en el viento la música que busca su oído
mientras su almohada susurra sueños que ya no tienen destierro.


